The basic argument is that the reconstruction effort in Colombia, following the floods which have affected over 2,200,000 people here in the past few months, is a once-in-a-generation opportunity to reconsider how the national territory could be organised with climate change adaptation, and the environment in general, firmly in mind.
The quote at the end from Roosevelt is a deliberate appeal to President Santos' sensibilities: over the New Year, in an interview published in El Espectador, he revealed that he had been gripped by a biography of Roosevelt, Traitor to His Class.
‘Reconstrucción con criterio ambiental’
Portafolio, 14 de enero 2011
La reconstrucción nacional que se acerca representa una enorme oportunidad para asegurar la sostenibilidad del medio ambiente en Colombia. La deficiente gestión ambiental de las últimas décadas - que se atribuye en últimas a una falta de voluntad política - exacerbó de forma aguda el impacto de las inundaciones, con consecuencias trágicas para más de dos millones de personas. Por lo tanto, una responsabilidad ética muy profunda cae sobre los hombros del Presidente, de sus Ministros, de los congresistas, de Jorge Londoño, de Everardo Murillo y de los Gobernadores: la de asegurar que la reconstrucción se realice con base en un ordenamiento ambiental del territorio adecuado y de largo plazo.
¿Qué significa esto en realidad? Tres prioridades se destacan: (i) el manejo integral de las principales cuencas hidrográficas del país; (ii) una incorporación plena del concepto de vulnerabilidad/adaptación al cambio climático en las cinco locomotoras y el Plan Nacional de Desarrollo 2011 – 2014; y (iii) una reforma y mejora significativa de la institucionalidad ambiental, tanto nacional como local.
Para asegurar el manejo integral de las principales cuencas hidrográficas del país, el Presidente tendría que establecer de forma urgente un Comité directivo de los Ministros relevantes, con los mejores expertos nacionales e internacionales, para implementar la Política Nacional de la Gestión Integral del Recurso Hídrico; para estudiar e incorporar las lecciones del Tennessee Valley Authority y del famoso estudio del sistema hídrico del país realizado por una comisión holandesa hace cuarenta años; y para impulsar la conservación y la reforestación de los bosques de las cuencas (sobre todo del Magdalena, Cauca, San Jorge y Sinú). El Comité tendría que tener ‘dientes’, presupuesto y un papel protagónico en el esfuerzo nacional liderado por el Presidente y por Jorge Londoño.
Para incorporar la adaptación y la vulnerabilidad al cambio climático en las cinco locomotoras, todos los Ministros y Hernando José Gómez del DNP tendrían que revisar sus planes de trabajo y el mismo PND a la luz de los principales hallazgos de la Segunda Comunicación Nacional de Cambio Climático del IDEAM (2010). No se trata de disminuir su fuerza; sino de proceder con el principio de precaución y de asegurar que la minería, las nuevas viviendas, la infraestructura y la agricultura se dan en las áreas correctas, con los mejores estándares internacionales, y con un respeto total por el medio ambiente.
Para este fin, una reforma y un fortalecimiento de la institucionalidad ambiental es urgente. Se requiere que el nuevo Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se establezca pronto, con presupuesto, liderazgo, peso político, cogida en los demás sectores; y que el sistema de incentivos para mejorar el desempeño de las CAR entre en efecto en cuanto antes.
Para la mayoría de la clase dirigente en Colombia, estas consideraciones ambientales suelen ser discursivas, secundarias: incluso se consideran un estorbo en el desarrollo económico en el corto/mediano plazo. Sin embargo, lo que nos demuestra la ‘Emergencia Económica, Social y Ecológica’ – y lo que sostiene la Constitución del ’91 – es que un manejo adecuado de los recursos naturales tiene que ser el prerrequisito, la piedra angular, del desarrollo del país.
Confiamos en que el Presidente Santos acuda al espíritu de las palabras de Roosevelt (1907): “Desperdiciar, destruir nuestros recursos naturales, desnudar y agotar la tierra en vez de utilizarla, con el fin de aumentar la utilidad, dará como resultado en los días de nuestros hijos, minar la prosperidad misma que justamente deberíamos transmitirles amplificada y desarrollada”.
La reconstrucción nacional que se acerca representa una enorme oportunidad para asegurar la sostenibilidad del medio ambiente en Colombia. La deficiente gestión ambiental de las últimas décadas - que se atribuye en últimas a una falta de voluntad política - exacerbó de forma aguda el impacto de las inundaciones, con consecuencias trágicas para más de dos millones de personas. Por lo tanto, una responsabilidad ética muy profunda cae sobre los hombros del Presidente, de sus Ministros, de los congresistas, de Jorge Londoño, de Everardo Murillo y de los Gobernadores: la de asegurar que la reconstrucción se realice con base en un ordenamiento ambiental del territorio adecuado y de largo plazo.
¿Qué significa esto en realidad? Tres prioridades se destacan: (i) el manejo integral de las principales cuencas hidrográficas del país; (ii) una incorporación plena del concepto de vulnerabilidad/adaptación al cambio climático en las cinco locomotoras y el Plan Nacional de Desarrollo 2011 – 2014; y (iii) una reforma y mejora significativa de la institucionalidad ambiental, tanto nacional como local.
Para asegurar el manejo integral de las principales cuencas hidrográficas del país, el Presidente tendría que establecer de forma urgente un Comité directivo de los Ministros relevantes, con los mejores expertos nacionales e internacionales, para implementar la Política Nacional de la Gestión Integral del Recurso Hídrico; para estudiar e incorporar las lecciones del Tennessee Valley Authority y del famoso estudio del sistema hídrico del país realizado por una comisión holandesa hace cuarenta años; y para impulsar la conservación y la reforestación de los bosques de las cuencas (sobre todo del Magdalena, Cauca, San Jorge y Sinú). El Comité tendría que tener ‘dientes’, presupuesto y un papel protagónico en el esfuerzo nacional liderado por el Presidente y por Jorge Londoño.
Para incorporar la adaptación y la vulnerabilidad al cambio climático en las cinco locomotoras, todos los Ministros y Hernando José Gómez del DNP tendrían que revisar sus planes de trabajo y el mismo PND a la luz de los principales hallazgos de la Segunda Comunicación Nacional de Cambio Climático del IDEAM (2010). No se trata de disminuir su fuerza; sino de proceder con el principio de precaución y de asegurar que la minería, las nuevas viviendas, la infraestructura y la agricultura se dan en las áreas correctas, con los mejores estándares internacionales, y con un respeto total por el medio ambiente.
Para este fin, una reforma y un fortalecimiento de la institucionalidad ambiental es urgente. Se requiere que el nuevo Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible se establezca pronto, con presupuesto, liderazgo, peso político, cogida en los demás sectores; y que el sistema de incentivos para mejorar el desempeño de las CAR entre en efecto en cuanto antes.
Para la mayoría de la clase dirigente en Colombia, estas consideraciones ambientales suelen ser discursivas, secundarias: incluso se consideran un estorbo en el desarrollo económico en el corto/mediano plazo. Sin embargo, lo que nos demuestra la ‘Emergencia Económica, Social y Ecológica’ – y lo que sostiene la Constitución del ’91 – es que un manejo adecuado de los recursos naturales tiene que ser el prerrequisito, la piedra angular, del desarrollo del país.
Confiamos en que el Presidente Santos acuda al espíritu de las palabras de Roosevelt (1907): “Desperdiciar, destruir nuestros recursos naturales, desnudar y agotar la tierra en vez de utilizarla, con el fin de aumentar la utilidad, dará como resultado en los días de nuestros hijos, minar la prosperidad misma que justamente deberíamos transmitirles amplificada y desarrollada”.
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The original English is resounding: “To waste, to destroy, our natural resources, to skin and exhaust the land instead of using it so as to increase its usefulness, will result in undermining in the days of our children the very prosperity which we ought by right to hand down to them amplified and developed”.
But the photos of the floods - of which there are many on the web, such as here - are more resounding still...


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